La población moderna está formada por un grupo central, ingeniería, ejército y enseñanza. En torno a este núcleo gira un círculo de consumidores de bienes y servicios, organizado por el que ocupa el centro. En la periferia están luego los marginados, que no tienen ninguna función significativa en nuestra sociedad... Estos se rebelan contra la sociedad de consumo, desprecian los bienes materiales y persiguen el logro de su propia realización personal y el desarrollo de la experiencia interior, representan una reacción contra el centro deshumanizado de nuestra sociedad.
No creo posible que estos comportamientos marginales surtan algún efecto revolucionario sobre la estructura de poder estatal... Quienquiera que actúe de manera revolucionaria es un marginado en la medida que no se conforma a la norma. Sin embargo, intentarán seguir el juego del sistema, pretendiendo sacar un poco de alegría a la vida, en la medida de lo posible. Mostrando que, pese a todo, la cosa es posible. O sea que si los marginales muestran que esto es posible, entonces los menos aventureros y valientes, o lo menos desesperados, pueden empezar a sentir que también ellos podrían permitirse gozar de la vida un poco más de lo que están haciendo ahora.
Detalle:
acrílico sobre tela
40 x 70 cm
año 2011