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miércoles, 3 de agosto de 2016

Lanarquismo

mixto sobre soporte "no convencionales"
50x40 cm
año 2016

Pensá un momentito. Suponé (é un suponé) que mañana desaparecería todo lo pione de campo. ¿Me queré decí vo qué pasaría?
-Y, no habría gente para trabajar el campo.
-Esato. Y si nadie trabajaría el campo no habría trigo y sin trigo no habería pan y sin pan todo el mundo no podería come. Ni lo patrone. ¿De dónde iban a sacá el pan, si me podé decí? Ahora atendé bien porque vamo a dar otro paso. Suponéte también que desaparecería lo zapato. ¿Qué pasaría?
-No habría más zapatos.
-Esato. Y ahora suponéte que desaparecería lo albañile.
-No habría más casas.
-Muy bien, Nacho. Ahora yo te pregunto que pasaría si mañana desaparecería lo patrone. Lo patrone no siembran el mai ni el trigo,ni hacen lo zapato ni la casa, ni levantan la cosecha. ¿Me podé decí un poco qué é lo que pasaría, si se puede sabé?
Nacho lo miró con asombro. Carlucho lo consideraba con una sonrisa de triunfo.
-Andá, decíme lo que pasaría si mañana desaparecería lo patrone.
-Nada -respondió sorprendido Nacho de la enormidad-. No pasaría nada.
-Ni má ni meno. Ahora fijáte a una cosa que esplicaba Luvi: lo zapatero pa hacé lo zapato necesitan el cuero, lo albañile necesitan lo ladrillo, lo pione necesitan la tierra y la semilla y lo arao. ¿Cierto?
-Sí.
-Pero ¿Quién tiene lo cuero, lo ladrillo, la tierra, lo arao?
-Los patrones.
-Esato. Todo está a mano de la patronal. Por eso lo podre estamo esclavizao. Porque ello tienen todo y nosotro no tenemo nada, má que lo brazo pa trabajá. Ahora vamos a da otro paso, así que atendéme bien.
-Sí, Carlucho.
-Si nosotro lo pobre no apoderamo de la tierra y de la máquina y del cuero y de lo lorno de ladrillo, podemo fabricá zapato y levantá construcione, y sembrá y cosechá, porque pa eso tenemo lo brazo. Y no habería pobreza ni esclavitú. Ni enfermedá. Y todo podríamo ir a la escuela.
Nacho lo miraba con asombro.
Carlucho arregló las revistas y los cigarrillos, pero su mente estaba vuelta a su interior. Hacía un gran esfuerzo mental, pero su voz estaba desprovista de rencor: era serena y cariñosa.
-Mirá, Nacho -prosiguió-. Todo é muy simple. Luvi lo esplicaba todo con el librito y poniendo cosita en el suelo. Así y así: que esta piedrita é la fábrica, que este mate é la máquina, que esto porotito somo lo pione. Y te digo que esplicaba cómo no habería má enfermedá, ni tísico, ni miseria, ni esplotación. Todo el mundo tendría de trabajá. Y el que no trabaja no tiene derecho a viví. Bah, testoy hablando de lombre y mujeres sano. No te hablo de lo nene ni de lonfermo, ni de lo viejo. Al contrario, decía Luvi, todo lo que trabajan tienen el debé de mantené a linválido, a lo niño y lo viejo. Así que uno hace zapato, el otro hace larina, el otro te hace el pan, el otro va a la cosecha. Y todo lo que hacen se guarda en un galpón. En ese galpón hay de todo: comida, que ropa, que libro escolare. Todo lo que te podé imaginá. Hasta juguete y golosina pa lo nene, queso é tan necesario como pa nosotro un caballo o un sombrero. Al frente el galpón hay otro que trabaja deso, de cuidadó del galpón. Y entonces yo voy y le digo me da un par de zapato número tal o cual, y el otro pide un kilo e carne y el otro una onza chocolate, y el otro un saco porque se le rompieron lo codo. A cada uno lo que precisa. Pero nada má que lo que precisa.
-¿Y si un rico quiere más cosas y las compra?
Carlucho lo miró con severa sorpresa.
-¿Un rico, dijiste?
-Sí.
-¿Ma de qué rico mestá hablando, pavote? ¿No tespliqué que no hay má rico?
-¿Pero por qué, Carlucho?
-Porque no hay má dinero.
-¿Pero si lo tenía de antes?
Carlucho se sonrío y le hizo un gesto negativo.
-Si lo tenía se embromó, porque ahora no sirve má. Pa qué queré el dinero, si todo lo que necesitá lo sacá del galpón. El dinero é un pedazo de papel. Y sucio, lleno de microbio. ¿Sabé lo que son lo microbio?
Nacho asientió.
-Y bueno. Sacabó el dinero. Que el que sea sonso, lo guarde, si quiere. Nadie se lo va prohibí. Total, no le servirá pa maldita la cosa.
-¿Y el que quiere sacar del galpón más zapatos?
-¿Cómo, má zapato? No tentiendo. Si necesita un pa de zapato voy al galpón y listo.
-No, te digo si uno quiere tres o cuatro pares.
Carlucho dejó de sorber el mate, admirando.
-¿Tre o cuatro pare, decí?
-Sí, tres o cuatro pares de zapatos.
Carlucho se echó a reír con ganas.
-¿Pero pa qué necesitá treo cuatro pare si no tenemos má que do pie?
Es cierto, a Nacho no se le habría ocurrido.
-¿Y si alguien va al galpón y roba?
-¿Roba? ¿Y pa qué? Si necesita algo se lo pide y se lo van a dá. ¿Está loco?
-Entonces no habría más policía.
Gravemente, Carlucho hizo un gesto negativo con la cabeza.
-No habrá más policía. La policía é lo pior de todo. Te lo digo por esperiencia.
-¿Por experiencia? ¿Qué experiencia?
Carlucho se replegó sobre sí mismo y repitió en voz baja, como si no quisiese referirse a eso, como si lo de antes se le hubiera escapado.
-Esperiencia y yastá -Comentó ambiguamente.
-¿Y si alguno no quiere trabajar?
-Que no trabaje si no quiere. Ya veremo cuando tiene hambre.
-¿Y si el gobierno no quiere?
-¿Gobierno? ¿Pa qué necesitamo gobierno? Cuando yo era chico y quedamo en la calle, muerto de hambre, mi viejo salió adelante porque don Pancho Sierra le puso una carnicería. Cuando me fui al circo, tampoco. Y cuando entré al frigorífico de Beriso, pa lúnico que sirvió el gobierno fue pa mandarno la policía en huelga y torturano.
-¿Torturarlos? ¿Y qué es eso, Carlucho?
Carlucho se quedó mirándolo con tristeza
-Nada, pibe. Te dije eso sin queré. No son cosa e niño. Y ademá yo soy lo que se llama in inorante.
Carlucho se calló y Nacho se dio cuenta de que ya no hablaria más de lanarquismo.

Fragmento de. Ernesto Sabato - Abaddón el exterminador
Dedicado a Diego "Baglini" que vivió libre en una sociedad esclavizada.

miércoles, 27 de julio de 2016

Estación cultural ciudad de Mendoza

Evento: Manos de nuestra tierra 

Es un día de feria, el cielo claro y el aire acaricia el rostro 
los visitantes empiezan a entrar lentamente
Una niña con cara angelical de 4 años observa las pinturas, 
con sus cabellos color cobre y sus ojos de un turquesa intenso 
me mira -cala todo mi ser- Y me dice: -Son muy hermosas sus pinturas.
No mucho tiempo después aparece un nene también de la misma edad, 
y me dice: -Son muy linda sus pinturas; así otro hasta contar cuatros 
en el transcurso de media hora. 
Entro en éxtasis. El destino te deja entrever muy sutilmente 
que no todo es cuestión de dinero.

martes, 5 de julio de 2016

Cajeteandó

"Por la boca muere el pez"
Mixto s/lienzo
30x40cm
2016

Volvió a su casa en un estado de honda depresión. Pero no quiso dejarse vencer tan rápidamente y se propuso llevar a cabo el proyecto del libro. Pero apenas abrió los cajones y empezó a hojear sus papeles se preguntó, con irónico escepticismo, qué libro. Resolvió aquellos centenares de páginas, poemas, copias de poemas, copias de copias de poemas: todo contradictorio e incoherente como su propio espíritu. Decenas de poemas y cuentos que esperaban como esos reptiles que duermen catatónicamente durante las estaciones frías, con una imperceptible y sigilosa vida latente, prontos para atacar con su veneno en cuanto el calor los devuelva a la existencia plena.
Mientras seguía andando hacia la periferia, por Nicolás Plantamura, doblando por San Felipe y luego subiendo por la calle Atagualpa Yupanqui. Desconfiando de todo. Los espías eran lanzados en algún lugar del centro de Mendoza, hacía algún Burdel, hablando de sus fechorías, vistiendo y creyendo pertenecer a los proxenetas del establshiment.
¿Cómo distinguir al enemigo? Era necesario observarlo cuidadosamente, ellos lo percibían como buenos sabuesos, lo delataban sus ojos ¡Es el don de su providencia! Oh son los hilos de ese sistema que le enseño a ver por las injusticias que ha vivido desde niño -el infierno es la mirada del otro-.
Era inútil cambiar algunas realidades, sólo le quedaba expresarse con símbolos inexplicables, como el que sueña no comprende lo que sus pesadillas significan. Y él siempre obsesionado con la idea de exorcizarlo, escribiendo un libro que calmara su tristeza.